Los coches eléctricos se han convertido en una realidad cada vez más presente en nuestras carreteras. La industria de la movilidad eléctrica está experimentando un crecimiento exponencial, por lo que va siendo necesario ir acostumbrándonos a su terminología para que no nos resulte desconocida en un futuro.

En esta entrada vamos a intentar esclarecer los distintos tipos de carga, sus conectores, compatibilidad y funcionamiento; con el fin de que el usuario se empiece a familiarizar con dichos conceptos.

Las claves de los coches eléctricos

Lo primero es diferenciar entre tres tipos de medidas que nos llevarán a entender mejor todo lo relacionado con los coches eléctricos:

El Kilovatio (kW): Unidad de potencia que mide la cantidad de electricidad que circula por un cable. En el ámbito domestico lo normal es tener contratados entre 3,5 kW y 6 kW.

El Kilovatio Hora (kWh): Esta unidad indica la cantidad de energía que se puede llegar a almacenar en la batería de un vehículo. El Seat Mii Electric tendría una batería con capacidad para 36,8 kWh.

El Kilovatio Hora cada 100 KM (kWh/100km): Nos indica la cantidad de energía que consumen los coches eléctricos a lo largo de 100 kilómetros; se trata de un concepto idéntico al de los coches de combustión. Esta unidad también nos sirve para calcular la autonomía de nuestro vehículo; ya que si por ejemplo el Seat Mii consume cada 100 Km 14,4 kWh, y como hemos dicho previamente, la batería es de 36,8 kWh; sabremos que el coche tendrá de autonomía casi 300 km.

¿Dónde cargar los coches eléctricos?

Sitios donde podemos encontrar puntos de carga hoy en día:

Nuestro hogar: Es el lugar más habitual donde encontramos cargadores; presentes tanto en comunidades de vecinos como en casas particulares.

En la empresa: Se está convirtiendo en una tendencia que los centros de trabajo estén fomentando el uso de los coches eléctricos y que a su vez faciliten a sus trabajadores con la instalación de puntos de carga en el centro de trabajo.

En la calle: Los ayuntamientos con el fin de acercarse a los Objetivos de Desarrollo Sostenible están apostando por colaborar con empresas para la instalación de puntos de carga disponibles para la ciudadanía.

Electrolineras: Cada vez más comunes después de las inversiones que las grandes empresas del sector energético en habilitar estos espacios; teniendo en cuenta que en un futuro sustituirán a las gasolineras.

¿Qué tipos de cargadores hay para los coches eléctricos?

Una vez que hemos visto donde podemos encontrar instalados los cargadores tenemos que diferenciar los tipos de carga que existen; teniendo en cuenta de que varían según su potencia, el conector que utilizan y la velocidad de carga.

1- Carga Lenta:

Es el tipo de carga conocida como Modo 2 y utilizada en ambiente doméstico. Su potencia estándar es de 2,5 kW y el tiempo de carga es muy elevado.

La toma se realiza a través de un conector Schuko; siendo este el enchufe convencional que encontramos en cualquier casa.

2- Carga semirápida:

La toma de este cargador se realiza por Sistema de Alimentación del Vehículo Electrico o SAVE; por lo que tiene que tener una toma de tierra física. Puede llegar a alcanzar una potencia de 7,4 kW, reduciéndose el tiempo de carga considerablemente en comparación con la lenta. Es el modelo de carga más habitual hoy en día para los coches eléctricos.

El modelo de conector es el Mennekes o de Tipo 2, un cable que asegura que la conexión entre el punto de carga y el vehículo no tenga problemas; controlando la cantidad de energía que hay en circulación.

3- Carga rápida:

La capacidad de carga puede ser hasta de 350 kW, por lo que a veces no habría ni que esperar una hora. Este tipo de cargadores están ubicado en las electrolineras o espacios públicos. No se debe utilizar tan asiduamente ya que desgasta la batería de los coches eléctricos.

En Europa el modelo de conector es el CSS Combo; capaz de cargar los coches eléctricos al 80% en 15 minutos. Pero en contraposición, el precio de la carga y la instalación del punto de carga pueden llegar a ser muy superiores.

Otro tipo de carga a tener en cuenta para el futuro es la inalámbrica; siendo todavía una tecnología en fase de desarrollo, pero que ha llegado a implantarse en algunos sitios.

El funcionamiento de estos cargadores es a través de un sistema de inducción, por el que una bobina situada en el suelo de la plaza de aparcamiento transmite la energía a otra bobina que se haya en la parte baja de los coches eléctricos.

Este sistema es muy interesante ya que no sería afectado por condiciones adversas como extremas temperaturas ni cualquier tipo de precipitación; incluyendo también las dificultades para vandalizarlo.

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